
Me sentí como en una burbuja. Una tan resistente como yo necesitara que fuese. Que delimitara hasta donde debían cosas que no me sumaran nada, situaciones externas que se flitraban en mi. Una que pudiera encojerse o crecer según mi propia voluntad. En la que me sintiera seguro, comodo, protegido. Una burbuja de la que pudiera entrar y salir cuando me plazca. En la que pueda recibir al ser especial que yo decida para sienta lo mismo que yo. Un lugar transparente que no me haciera abstraerme de la realidad por completo. Una burbuja hecha de experiencias personales, de retazos de mi ser, de situaciones alegres, de anhelos posibles. Me sentí dentro de ésa burbuja y dentro de mi.




